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Tras casi 60 días de confinamiento esta semana ha llegado un momento ansiado por todos: la Fase 1. Esa fase de la desescalada en la que ya se establece más libertad de movimiento. En la que se han producido muchos reencuentros con parejas, amigos y familiares, respetando las medidas de seguridad. Sin embargo son muchas las personas que están sintiendo ansiedad ante esta desescalada. Llevamos mucho tiempo confinados sin poder salir, esta es la razón por la que muchas personas sienten ansiedad ante la vuelta a la libertad de movimiento. Mucho tiempo aislados y de repente vuelta a las calles.

También muchos pueden percibir esta vuelta a las calles como peligrosa. Ya que hemos estado encerrados con mensajes acerca de prevención, cuidados, peligros y alta posibilidad de contagio de un virus que ha causado una crisis sanitaria a nivel mundial.

Ahora hay que volver a hacer frente a la toma de decisiones que nos alteran en nuestra vida diaria sin estar del todo seguros. Y es que no debemos olvidar que salimos no porque haya acabado esta crisis sino porque han descendido el número de infectados en determinadas zonas de España. Estamos saliendo pero la crisis continúa. Muchas personas están comenzando a sentir agorafobia, miedo a los espacios abiertos, y también, conductas de evitación social, por miedo a sufrir un contagio.

Es por esto, que muchos expertos han establecido algunas pautas para afrontar esta desescalada:

  • Ser conscientes de nuestros sentimientos: La emoción más poderosa es el miedo. Nos permite detectar peligros y ponernos a salvo. Esto es bastante útil ante la crisis sanitaria que estamos viviendo. La sobreinformación y el confinamiento han terminado por agudizar esta emoción. Sin embargo, debemos ser conscientes de ella y respetarla.
  • Paso a paso: Nada se remota de la noche a la mañana. Puesto que ya se puede salir debemos realizar pequeñas tomas de contacto con esta nueva situación, por ejemplo salir a pasear pequeños ratos. Puede que tengas que forzarte, pero es importante que hagas el esfuerzo.
  • Control: El confinamiento nos ha dejado una sensación de descontrol en nuestras vidas. Puede que parezca que no podemos gestionar nada de nuestro entorno, pero si hay partes que podemos controlar. Por ejemplo, el uso de mascarillas o decidir la ruta por la que queremos pasear.
  • Todo acaba. Llevamos tantos días en esta situación que parece que nunca va a tener fin. Lo que hace que nuestras emociones negativas parece que nunca vayan a desaparecer. Sin embargo esto no es así, todo tiene su final y esta situación no es una excepción. Poco a poco estamos volviendo a una nueva normalidad.

Por tanto, lo mejor que podemos hacer es mantener la calma, tener paciencia con nosotros mismos y ponernos a prueba poco a poco, cada día, hasta conseguir salir con respeto a la situación que se está viviendo pero sin ningún miedo adicional.