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MODELO MATRIX

Se puede seguir aprendiendo, creciendo y cambiando a pesar de tener un trastorno dual. Se hace hincapié en prestar servicios basados en los deseos y metas individuales de cada paciente, más que en objetivos definidos por el sistema de salud. El hecho singular de ese modelo es el énfasis en la evaluación y solución de habilidades instrumentales y de vinculación con el entorno que pueden favorecer la permanencia en la comunidad y la consecución de los objetivos personales (Clausen et al., 2016).

EL MODELO MATRIX EN PACIENTES CON DIAGNÓSTICO DUAL O SIN ESTE surgió en Estados Unidos en los años 80, coincidiendo con el boom de la metanfetamina y la cocaína, complementándose con grupos de ayuda de mutua ayuda o espirituales relacionados el ALCOHOL. El programa Matrix es un modelo empírico basado en técnicas cognitivo-conductuales y un fuerte componente motivacional.

ETAPAS DEL PROCESO DE RECUPERACIÓN IMPLÍCITAS EN EL MODELO MATRIX

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Este gráfico representa el desequilibrio dopaminérgico tras la retirada del consumo de sustancias. En la retirada temprana (mono) de los 10 primeros días se da un descenso de dopamina agudo. A partir de ese tiempo se da un ascenso acelerado por el efecto rebote que supone no disponer de dopamina en los receptores neuronales. En esta etapa llamada “Luna de Miel” las personas creen haber logrado mantener la abstinencia. Como consecuencia de fase se producen muchas recaídas.

FUENTE: Damián Alcaraz Martínez (2014)

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La siguiente fase a partir del segundo hasta el cuarto mes, en el caso de que la persona se mantenga abstinente, es la llamada “Muro”, que es donde se da la rehabilitación neuronal que tiene que ver con los impulsos químicos y eléctricos.  En esta fase la persona se siente desorientada y abatida emocionalmente.

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Al comenzar el quinto mes hasta el año empieza la fase de “recuperación” donde la persona de una forma progresiva va recuperando su equilibrio dopaminérgico y van surgiendo nuevas conexiones neuronales. Se dan altibajos en dicha recuperación, pero  alcanzando un estado “normalizado”.

En base a las diferentes etapas por las la persona va avanzando, según su claridad mental y su abstinencia,  a esta se le van proporcionando una serie de técnicas y habilidades que a continuación pasamos a detallar:

Habilidades de prevención temprana

Consta de 8 sesiones, dándose dos sesiones semanalmente completando el primer mes, donde la persona aprende conceptos y definiciones  de la terapia.

Prevención de recaídas

Consta de 32 sesiones, dándose dos sesiones semanalmente completando hasta el cuarto mes, donde la persona aprende los aspectos críticos y simplificados de la recuperación. Ejemplos: Gestionar dinero y tiempo, culpa, vergüenza, alcohol, disparadores, estrés.

A partir del tercer mes, aún solapándose con las fases anteriores del apoyo social donde se describe aquellos aspectos de la vida cotidiana. Esta fase consta de 36 sesiones, completándose hasta los 12 meses. Ejemplos: aislamiento, amistad, mascaras, justificaciones, normas, parada de pensamiento, depresión.

Todo este proceso es relativamente subjetivo, pues está en base a la severidad que haya producido el uso y abuso de determinadas sustancias en las personas a nivel cognitivo, neuronal y biológico.

Se aplica mundialmente, y es esencialmente una estrategia para pacientes que han utilizado diferentes recursos no dándose los resultados esperados. Es una forma de implementar el trabajo multidisciplinar, coordinado a través de servicios y puesta en marcha de estructuras conjuntas.

Una experiencia muy común, que muchos pueden reconocer, fue que clientes con necesidades complejas de adicción y salud mentales, fueron enviados desde para su tratamiento sin retorno (Georgeson, 2009).

Fue un método de cómo las cosas pueden cambiar: brevemente, profesionales ubicados en servicios de salud mental y otros en adicciones, trabajan con los pacientes en los centros de trabajo de forma paralela, conjunta y adaptada. Al hacerlo, crean nodos de integración. Estos nodos de integración se vinculan a través de trabajo en paralelo para crear una matriz. La idea clave, que ha mostrado buenos resultados, es que profesionales del campo de la salud mental y de las adicciones se ubiquen en los dispositivos de la otra red asistencial, adoptando un enfoque asertivo para trabajar con los pacientes con diagnóstico dual. 

Conclusiones

• Debemos prestar especial importancia a la coexistencia de trastorno mental más TUS o viceversa.

• Se ha de facilitar el diagnóstico y abordaje terapéutico.

• Hay que procurar ofrecer los mejores servicios y calidad asistencial posible.

• Se debe contar con equipos multidisciplinares con enfoque bio-psico-social, y homogéneos en todo el territorio español.

• Ha de asegurarse la equidad interterritorial. 

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