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El proceso de la recaída, desgraciadamente, suele acompañar al proceso de recuperación. La tasa de recaída es muy elevada y más frecuente durante el primer año. Pero a pesar de ello no debe verse como un fracaso. A continuación explicaremos por qué.

Puede que parezca que sufrir una recaída es un fallo del tratamiento. Pero no es así. Es evidente que puede evitarse pero es importante verla también como un aviso para un estímulo que la ha provocado y se desconocía previamente.

Esta no sucede en el momento en el que se vuelve a consumir la droga. Ocurre días antes. Los cambios en el comportamiento y actitudes, así como exposiciones a situaciones de riesgo vienen antes del consumo en sí.

Se tiende a creer que la recaída es una señal de falta de motivación, pero nada más lejos de la realidad. Puede aparecer cuando menos te lo esperas y en los pacientes más motivados.

re rechazando drogas
Es un error creer que la recaída es por una falta de motivación

La recaída tampoco termina con lo que el paciente ha logrado conseguir. Durante la recuperación ha aprendido a llevar una rutina diaria con la que aclimatarse de nuevo a su vida en sociedad. Por lo que aunque sufra una recaída todos estos hábitos aprendidos como rutina los seguirá manteniendo. Reforzando aquellas «señales» que precedieron a esta recaída.

Es importante saber, como hemos mencionado anteriormente, que la recaída tiene lugar antes de que se produzca el consumo. Por ello, es importante conocer algunos factores que pueden provocar esta recaída:

  • Emociones fuertes, como puede ser la depresión, ansiedad, preocupación, culpa, soledad, ira, etc.
  • Situaciones difíciles como reuniones sociales, recibir una mala noticia, el hecho de que amistades sigan consumiendo drogas, discusiones familiares, etc.
  • Problemas físicos y psicológicos como miedos, insomnio, enfermedades, dolores, etc.
  • Situaciones en las que se está cerca de la sustancia como ver a personas consumiendo, amigos que ofrecen la droga, deseos de consumirla en situaciones en las que lo hacía, etc.
  • El tratamiento. Considerarlo un camino demasiado largo para la recuperación, pensar que no avanza en su progreso, creer que no va a ser capaz de vivir sin la droga, etc.
La depresión y la ansiedad son factores que pueden empujar hacia la recaída

El proceso de recuperación es una tarea ardua. La persona debe aprender a vivir cambiando su estilo de vida y hacer frente a situaciones difíciles por las que va a pasar. En AMAS ayudamos a quien lo necesita para conseguir salir de las drogas, y hemos vivido muchas situaciones de recaída. Pero hay que aprender de ellas y hacerse más fuerte para conseguir el objetivo primordial: Abandonar las drogas.