+34 968 314 908 amas@amasapoyosocial.org

Un estudio publicado en la revista «Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry» muestra que el consumo de cannabis en edades tempranas modifica os circuitos cerebrales del control cognitivo. Este control cognitivo es el encargado de gobernar, regular y guiar las conductas. Así como los impulsos y la toma de decisiones.

Estos investigadores observaron que las alteraciones cerebrales fueron menos intensas en cierta situación. Los que habían dejado de consumir hace poco tiempo cannabis. Esto sugería que los efectos son más intensos en consumidores recientes. También observaron mayores alteraciones y más persistentes en individuos que comenzaron a consumir cannabis antes, cuando el cerebro estaba en desarrollo.

«La mayoría de los adultos que ahora consumen sustancias problemáticas tienen más probabilidades de tener problemas con las drogas y el alcohol en la adolescencia, un período de desarrollo durante el cual los circuitos neuronales subyacentes a los procesos de control cognitivo continúan madurando», explica la autora principal del trabajo, Marilyn Cyr.

Estos científicos afirman que el cerebro de los adolescentes parece ser más vulnerable a los efectos de las drogas, sobre todo el cannabis. El cannabis es la droga más consumida por adolescentes en todo el mundo.

Estos descubrimientos tienen su origen en datos recogidos de resonancia magnética funcional. 28 adolescentes y adultos jóvenes con un consumo importante de cannabis y controles sanos de 32 años y sexo coincidentes fueron sometidos a estas resonancias. La prueba se hacía mientras trataban de resolver un conflicto en el que estaba implicado el control cognitivo.

Resultados

En comparación con los sujetos sanos, los consumidores de cannabis mostraron una activación reducida en los circuitos frontoestriatales que apoyan el control cognitivo y la resolución de conflictos.

«Dado que el consumo de sustancias y las tasas de recaída se asocian con los procesos de control, las intervenciones basadas en la estimulación neural, como la estimulación magnética transcraneal (EMT), y las intervenciones conductuales, como el entrenamiento cognitivo, que se dirigen específicamente a los circuitos cerebrales subyacentes a estos procesos de control, pueden ser útiles como estrategias de intervención complementarias a los programas de tratamiento estándar para el trastorno por consumo de cannabis», concluyen los investigadores.